Independencia y autonomía en las viviendas tuteladas para mayores

Miércoles, 3 de Febrero de 2016

 

Los años pasan más rápido de lo que creemos y lo que nos parecía un lejano futuro ha llegado antes de lo esperado. Es, simplemente, el transcurso de la vida y las peripecias y responsabilidades del día a día, que nos impiden ver que esos mismos días se van acumulando y quedando atrás. Quizá usted se sienta identificado con esa sensación. Se ve más que capacitado para organizar y gestionar su vida, tal y como siempre ha hecho, aunque puede que con algunos achaques propios de la edad. Pero, en resumidas cuentas, se ve bien. ¿Algo más mayor? Por supuesto, pero no, por ello, menos capaz e independiente. Puede que sea un buen momento para plantearse acudir a las viviendas tuteladas para mayores.

 

 

Cada persona se toma el paso de los años de diferente manera. Algunos lo ven como Bernardo, que, a sus setenta años, se niega a reconocerse en el cliché del señor mayor necesitado y dependiente. Sobre todo, por no serlo. Pero no, por eso, Bernardo es menos consciente de que ya no está como a los cuarenta años y sus hijos y él mismo piensan en su futuro y buscar alguna manera, para que pueda seguir disfrutando de su independencia. Sin que eso signifique que sus necesidades particulares estén desatendidas o descuidadas.

 

 

 

independencia

 

 

Otras personas, quizá usted mismo, se reconocen en su edad, pero se niegan a vivir pidiendo favores. Es el caso de Carles y Adela, ambos altos funcionarios de la Administración que han gozado de un alto nivel de vida y una madurez plena y vibrante. Hoy, ya jubilados, se niegan a perder su intimidad y autonomía, pero están preocupados por el riesgo de una caída peligrosa (la cadera de Carles ya no es la que era), así que han recurrido a las viviendas tuteladas para mayores.

 

 

 

 

 

Envejecer no es quedarse atrás

 

 

El estereotipo que quiere evitar Bernardo, pues no se ve representado en él, es ese que implica que hacerse mayor es perder la autonomía, la capacidad de decidir y vivir con independencia. Bernardo no se refleja en ese estereotipo, simplemente, porque, a sus setenta años, es un hombre activo, física e intelectualmente. Y esa es una realidad que será cada vez más palpable.

 

 

Eso se debe a que, por primera vez en la historia, la mayoría de las personas puede llegar a vivir sesenta años o más. Se asume ya, como un hecho, que nos haremos mayores y pasaremos, casi siempre muy de largo, de los sesenta o setenta años. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Es el gran triunfo de la salud pública y del desarrollo social, que nos permite hacernos mayores con mayor calidad de vida, salud y expectativas. Una vida mejor y más sana, que provocará que las filas de los mayores sean cada vez más numerosas: según la ONU, entre el año 2000 y 2050, la proporción de población mundial de más de sesenta años pasará del 11 al 22 %. En 2015, había unos 900 millones de mayores de sesenta años en todo el mundo. En 2030, se estiman unos 1.400 millones. En 2050, serán 2.100 millones; y, en Europa, supondrán el 34 % de la población.

 

 

 

viviendas tuteladas

 

 

 

Esta calidad de vida no solo significa que cada vez hay y habrá más mayores de sesenta años. También significa que quienes pasamos de esa edad lo hacemos cada vez en mejores condiciones físicas y mentales, más independientes y autosuficientes. Por lo tanto, la jubilación se convierte en el pistoletazo de salida de una nueva etapa, que promete ser larga y podemos convertir en productiva, gratificante y llena de alegrías. Hacerse mayor ya no es quedarse en un discreto segundo plano ni vivir dependiente de los demás. Los mayores tenemos mucho por ofrecer, enseñar y disfrutar. 

 

 

 

 

 

  

Envejecer con autosuficiencia

 

 

Ya conoce de sobra los consejos para una vida saludable y plena. Cuidarse de excesos, alimentarse con mesura y controlando la dieta, hacer ejercicio frecuente, etc. También le recomendamos la actividad intelectual. Lectura y escritura, disfrutar de lo bello, hacer ejercicios de memoria y agilidad mental y, siempre que sea posible, tener vida social, relacionarse y gozar de la compañía ajena.

 

 

¿Hace falta insistir en ello? Son hábitos para ejercer durante toda la vida, pero que, al hacernos mayores, cobran más importancia que nunca. Una vida más longeva no tiene precio, pero todavía es más relevante, si disfrutas de una buena salud. Las oportunidades de independencia y autonomía se multiplicarán con esta. ¿Queremos ser protagonistas de nuestra propia vida y disfrutar de esta con autosuficiencia? Cuidémonos.

 

 

 

pisos tutelados

 

 

  

La necesidad de las viviendas tuteladas

 

 

Sin embargo, la edad es la edad y hacernos mayores implica una serie de achaques conocidos por todos. Algo menos de vista, algo menos de oído, menos flexibilidad, menos resistencia… También huesos más frágiles y el equilibrio, quizá, más inestable. Entre otras muchas cosas que pueden llegar a cualquiera. Además, debemos añadir la soledad. Los hijos han abandonado el nido hace tiempo, han formado sus propias familias y el hogar queda vacío. Las personas mayores encuentran, a menudo, que el peor de los achaques es la soledad. Sumada a una salud algo más delicada, puede presentar un riesgo innecesario. Ya lo sabe usted: un resbalón en el peor momento, una caída, y no tenemos a quien recurrir.

 

 

Los pequeños y no tan pequeños achaques de la edad también suponen un esfuerzo añadido para el día a día. La limpieza de la vivienda, hacer la compra o cocinar pueden convertirse en un engorro o trabajo extra para nuestras articulaciones y nuestra resistencia. También debemos llevar una agenda de las visitas médicas regulares, así como controlar cosas como la medicación, la tensión o una dieta específica. Sí, somos personas mayores activas y autosuficientes, pero nos cansamos más y no tenemos tanta soltura como antes.

 

 

 

pisos tutelados 

 

 

Es enfrentarse a las tareas del hogar lo que nos marca, casi siempre, la pauta de la dependencia e independencia. Ese punto en el que estamos sanos, capaces y cabales, pero en el que, por ejemplo, las manos nos duelen, al fregar los platos. Eso nos obliga a acudir a alguien, quizá de la familia. Lo que, a su vez, a largo plazo, nos obliga a vivir en casa ajena. ¿No sería maravilloso disponer de la autonomía e independencia que siempre hemos tenido, sin tener que cargarnos con esos quehaceres más molestos? Lo es y es posible. Para eso están las viviendas tuteladas. 

 

 

 

 

 

 

Las viviendas tuteladas para mayores: la solución para la autonomía

 

 

¿En qué consisten los apartamentos y viviendas tuteladas? Su esencia es dotar a las personas mayores de todas las virtudes de la autosuficiencia e independencia, con lo bueno de un tratamiento cercano y una arquitectura pensada para ellos. Las viviendas tuteladas son privadas y constituyen un hogar en el que podrá vivir sin depender de nadie y dejar vivir (sin pedir favores). Además, disponen de zonas de uso común para cubrir todas sus necesidades. A saber: recepción, salón, sala de juegos, enfermería, restaurante, comedor privado, lavandería, sala de masajes y capilla. La perfecta mezcla de hotel y vivienda privada. Un compendio de exclusivas estancias de uso abierto a los habitantes del inmueble y en las que se presta un servicio no menos importante:

 

 

·Seguridad y vigilancia las 24 horas del día. Esto permite controlar las visitas, el correo y cualquier eventualidad que se presente.

 

·Enfermería, disponible todo el año, 24 horas al día. Con servicio a domicilio, si es necesario, y control de las necesidades médicas de los habitantes de las viviendas tuteladas. Las enfermeras toman la tensión, reparten la medicación (si se precisa) y controlan la agenda de visitas médicas. Con la seguridad de tener un cuerpo de enfermeras a pocos metros del hogar y acceso inmediato, la vida de las personas mayores se hace mucho más amable y sencilla. ¿Un resbalón inoportuno? ¿Un olvido de una cita médica? ¿Necesita inyectarse un medicamento? Para eso, están las enfermeras del inmueble.

 

·Servicio de restaurante y comedor, disponible los 365 días del año, para el almuerzo y la cena de los que no tengan ganas o no puedan cocinar en sus apartamentos. Hay varios menús diferentes cada día, de gran calidad y preparados con los mejores ingredientes. Se acabó hacer la compra, cocinar o fregar la loza.

 

·Limpieza. Además de la usual de las dependencias comunes, los habitantes de los apartamentos tienen la opción de adquirir el servicio de limpieza a domicilio, así como de lavandería. Una preocupación menos y un alivio para las rodillas, manos y espalda.

 

·Mantenimiento y reparaciones. Las instalaciones son atendidas por profesionales para las pequeñas averías y necesidades puntuales de reparación. Este personal tiene su propio taller dentro del inmueble, por lo que usted no necesitará desplazarse por la ciudad cargando con su aspiradora, televisor o cafetera averiados. Reparación inmediata y sin mayor coste que el repuesto o recambio que se hayan necesitado.

 

 

viviendas tuteladas para mayores

 

Las personas mayores autosuficientes y autónomas encontrarán su lugar idóneo en las viviendas tuteladas. Proporcionan todo lo que una persona mayor activa y vital necesita: independencia, libertad de movimientos, comodidad para todos, y asistencia para las pequeñas cosas.

 

 

 

 

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