El boom de los pisos tutelados para mayores

Miércoles, 6 de Abril de 2016

Una jubilación con autonomía y cuidados

 

 

Rafael, de 72 años; y su esposa Carmen, de 67, dos de los amigos de Artami en Barcelona, llevan unos cuantos años disfrutando de una merecida jubilación, después de décadas ejerciendo en la alta dirección empresarial y enseñanza universitaria, respectivamente.

 

 

Cuando vieron llegar el retiro y los primeros achaques de la edad, pero sintiéndose vitales y dispuestos a todo, se plantearon las alternativas para el futuro. Rafael siempre cuenta que recuerda a su padre, con su misma edad, muy deteriorado y que tuvo que abandonar su domicilio para vivir con la familia de su hermano mayor, Alfredo. Pero Rafael y Carmen no se reconocen en esa imagen y sienten que todavía tienen mucho por disfrutar. Sin embargo, también saben que los años seguirán pasando y vendrán nuevas necesidades.

 

 

Al mismo tiempo, no quieren irse a vivir con sus hijos y perder privacidad y autonomía. Por eso, hace cuatro años, recurrieron a los apartamentos tutelados para mayores y hoy disfrutan de su jubilación con el máximo de intimidad y los mejores servicios.

 

 

 

 

 

Sin saberlo, Rafael y Carmen forman parte de un cada vez más numeroso grupo de personas mayores que están haciendo que el sector de los pisos tutelados viva un crecimiento sin precedentes.

 

Usted puede formar parte de la experiencia única que supone convertir la jubilación en una nueva madurez, llena de oportunidades y experiencias y con el tiempo en sus manos, para disfrutarlo como desee y sin perder ni un ápice de privacidad ni independencia.

 

 

Los mayores de 65 son cada vez más

 

 

 

Los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) de 2014 son muy claros. En España, cada vez hay más mayores. Hoy, el 18,2 % de la población española tiene más de 65 años. Son más de siete millones las personas mayores y, de estas, el 25 % supera los 80 años.

 

 

La perspectiva del futuro señala que estas cifras seguirán creciendo. En 2029, se estima que el 24,9 % de la población tendrá más de 65 años; y, en 2064, un 38,7 %. En el año 2050, los mayores de 65 en España ya serán 13 millones de personas y, de ellos, más de cuatro millones serán octogenarios. Un 30 % de la población total.

 

 

 

Cada vez más, pero también cada vez mejor

 

 

 

El incremento de la longevidad no solo significa un alargamiento de los años de vida. También señala otras cosas. Debemos considerar que, hace treinta años, los mayores de 65 años representaban menos de la mitad de ese 18,2 % señalado arriba.

 

 

¿Qué ha pasado para que el porcentaje haya crecido tanto? Principalmente, además de que hay pocos nuevos nacimientos (una realidad a tener muy presente), la gente está envejeciendo mejor. Llegamos con más “facilidad” a edades más avanzadas.

 

Se espera que cada vez vivamos más tiempo y esa realidad se refleja en las estadísticas. ¿Por qué ocurre esto? Porque la longevidad, en los siglos XX y XXI, no solo se entiende como un valor de cantidad, sino también de calidad. Vivimos más porque estamos más sanos, tenemos menos achaques y los achaques que tenemos se tratan y se compensan mucho mejor que antes.

 

 

En realidad, mejor que nunca. Nunca antes, como ahora, ganar años ha sido más gratificante.

 

 

 

Más años y mejor envejecimiento=mayores más dinámicos

 

 

 

Antes, ganar años podía relegarle a una vida algo más apagada. Pero la concepción de la salud y mentalidad de los mayores es más “joven” de lo que ha sido nunca y muchas personas que pasan de 65 o 70 años no se reconocen en el patrón clásico de persona mayor. Muchos son todavía dinámicos, activos, sanos y llenos de inquietudes y planes por cumplir. No se resignan a la posición de persona mayor que queda en segundo plano, un estereotipo que vieron en sus propios padres y tíos, pero con el que hoy no se identifican. Y no se reconocen en ese patrón porque el cuerpo y la mente no les piden reposo, sino actividad.

 

 

 

 

 

Evidentemente, con ciertos achaques (quizá menos vista, quizá sean duros de oído o quizá les molesten las articulaciones) propios del paso del tiempo, pero no como para relegarles en un sillón, delante del televisor. Esos tiempos ya han pasado y el retiro es una nueva oportunidad de disfrutar de varias décadas más de vida activa.

 

 

Las personas mayores de hoy en día ya no son como las del pasado, del mismo modo que la sociedad y las posibilidades que ofrece tampoco son las mismas. La gente de más de 65 años hoy se siente capacitada de sobra (y llena de ganas) para disfrutar de la jubilación: los mayores viajan, disfrutan, hacen cursillos, estudian, siguen aprendiendo, tienen vidas sociales más ricas, hacen ejercicio y entienden, usan y aprovechan las nuevas tecnologías y siguen al tanto del mundo que les rodea.

 

 

La jubilación es el final de una etapa y el comienzo de otra llena de oportunidades

 

 

Una nueva generación de mayores que tiene nuevas necesidades

 

 

Una nueva salud y perspectiva ante la vida se reflejan en una nueva y mayor actividad. Y esta actividad, sin precedentes hace unas décadas, se refleja en nuevas necesidades. Si estás capacitado para disfrutar de la vida, no vas a quedarte en casa. Para estos mayores, que todavía tienen mucho que ofrecer y vivir, las opciones usuales de vivienda y cuidados que, hasta ahora, han protagonizado las últimas décadas de vida se quedan pequeñas y se presentan como un corsé.

 

 

En cambio, existe una alternativa que permite aunar lo mejor de ambas facetas: independencia, actividad y cuidados: los apartamentos para mayores.

 

Las viviendas tuteladas para mayores son la mejor opción, cuando llegue a cierta edad y, aunque esté en sus plenas facultades, sabe que la mejor idea es pensar en el futuro e ir responsabilizándose de los próximos años.

 

 

Los apartamentos tutelados: una oferta residencial en auge

 

 

Con este panorama, en el que cada vez hay más mayores sanos y activos, no puede extrañarnos que las características de los pisos tutelados los estén convirtiendo en la mejor opción para una jubilación dorada.

 

 

Aunque existen desde los años ochenta, es en la última década cuando los apartamentos tutelados de alta categoría están despuntando con mayor fuerza y haciéndose un hueco en las estadísticas de alternativas residenciales.

 

 

Como soluciones integrales que son, los pisos tutelados no pueden más que presentarse como la mejor opción para los mayores de 65 años que no quieren convertirse en una molestia para sus familias ni están dispuestos a perder la privacidad, autonomía e independencia de las que han disfrutado durante toda su vida adulta.

 

 

 

 

 

 

Una autonomía de la que todavía pueden disfrutar, pues están activos y dinámicos. Los pisos tutelados permiten disfrutar de toda la independencia del propio hogar, pero aportan el valor de las soluciones enfocadas a suplir las necesidades propias del envejecimiento. Y, además, alejan el miedo a la soledad que puede afectar a muchas personas mayores que desean permanecer en su vivienda de siempre.

 

 

Con los pisos tutelados, siempre hay un contacto directo con los vecinos, otras personas mayores y las personas que trabajan en el edificio para ofrecerle el mejor servicio.

 

Así, mientras una pareja de mayores puede vivir con toda autonomía en su piso tutelado, tienen a su disposición una serie de servicios que, simplemente, hacen sus vidas más fáciles: enfermería en el edificio, que controla y monitorea el estado de salud de los inquilinos y las visitas médicas y aplica las curas o los tratamientos médicos necesarios; servicio de restaurante, para comidas y cenas, aunque tengan su propia cocina en el domicilio, que ofrece menús de calidad, saludables, variados y exquisitamente preparados; servicios de seguridad y conserjería, para controlar al acceso al recinto, repartir el correo y administrar el inmueble; lavandería; servicio técnico, para averías en el hogar y reparación de electrodomésticos… 

 

 

Los pisos tutelados son las opciones del futuro

 

 

Las soluciones convencionales para mayores están dejando de ser las únicas alternativas posibles y, ante los cambios en la sociedad y las propias personas, hoy ya se impone un nuevo modelo.

 

 

Un modelo que sirva para que las personas mayores modernas, del siglo XXI, tengan una vivienda que responda a la perfección a sus intereses vitales.

 

Los mayores de 65 años dinámicos y dispuestos a vivir su jubilación con el mejor servicio y la máxima independencia están descubriendo ese modelo y apuestan por él. Crece la oferta de viviendas tuteladas porque hay un sector de la población que las necesita y exige. Y ese, quizá sea su perfil.

Si se acerca su jubilación o la de su pareja sentimental o ya está disfrutando de ella, es el momento de plantearse un cambio.

 

 

¿Se siente vital, dinámico y con deseos de disfrutar de su retiro y se niega a perder su autonomía? ¿Teme la soledad o su vivienda se le queda grande y, al mismo tiempo, rechaza la idea de perder intimidad viviendo con sus hijos? Si se ha identificado con este perfil, no dude de que las viviendas tuteladas son lo que necesita para vivir su retiro. Es la opción que mira al futuro y de la que cada vez disfrutan más personas.

 

 

 

 

 

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