Disfrutar con tranquilidad

Jueves, 7 de Enero de 2016

 

Llega un momento en la vida de toda persona en el que lo que menos deseamos son agobios y preocupaciones. Después de años y años de esfuerzo y dedicación para llevar adelante la economía propia y de nuestra familia, es la hora de relajarse y disfrutar de lo realizado. El día en el que nos levantamos de la cama, echamos la vista atrás, hacemos balance y nos damos cuenta de que hemos ganado un poco de tranquilidad, comodidades y comfort. Cuando, como dijo Erikson, nuestra única tarea es contemplar la vida en conjunto y con coherencia.

 

 

Entonces, pensamos en ir buscando ese lugar donde poder descansar, tras toda una trayectoria vital en la que no hemos dejado nunca de trabajar, con constancia y éxito. Pero hay algunas personas que, mientras piensan en ello, escuchan una voz interna que les dice al oído que tampoco hay que pasarse. "Puede que esté mayor y, sin duda, me merezco una pizca de serenidad, pero todavía me siento joven y no pienso dejar de hacer las cosas que me divierten".

 

 

pisos tutelados

 

 

Mayores, pero activos

 

 

Es ese alto en el camino en el que decidimos que no vamos a seguir preocupándonos por algunas obligaciones y buscamos una alternativa que garantice nuestro disfrute, nuestra tranquilidad y nuestra seguridad. Esa persona no quiere ver limitada su capacidad de acción ni decisión, quiere gozar del ocio y de la cultura que están a su alcance, sin tener que dar explicaciones a nadie por ello. Quiere ir a la opera, a ver una exposición o quedar con sus amistades para hablar de lo divino y lo humano. Quiere tener el control de su vida, pero quiere, también, tener la tranquilidad de saber que, en caso de necesitar de un servicio (asistencia sanitaria, vigilancia, cualquier reparación en casa, restaurante, limpieza...) lo tiene al alcance de la mano.

 

 

Quiere un retiro dinámico, un porvenir próspero y activo. Quiere un nuevo estilo de vida que se parezca lo máximo posible al anterior. Es decir, es consciente de que se encamina, inevitablemente, hacia un estado de deterioro físico y psicológico comúnmente conocido como vejez, pero piensa que aún tiene por delante unos cuantos años de actividad, independencia y autodeterminación. Lo que desea es una transición suave y cómoda hacia la vejez.

 

 

 

Es ir allanando el terreno para cuando vaya a necesitar depender de apoyos, ya sean físicos o técnicos, para llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria. Se resigna al paso del tiempo solamente porque es inevitable, pero no quiere renunciar a lo que ha cosechado y hoy tiene. Siempre ha sido una persona muy exigente, sobre todo, consigo misma, en su carrera profesional, y no aceptaría una rendición tan temprana. Mientras pueda valerse por sí misma, lo hará, pero también quiere asegurarse la comodidad que merece esta persona. Como el adulto es sabio, sabe cuándo aceptar el cambio y cuándo oponerse, cuándo luchar y cuándo sentarse en silencio. 

 

 

casas tuteladas

 

 

La calidad de vida en la edad avanzada tiene que ver con la seguridad económica e inclusión social, que se asegura a través de infraestructuras de apoyo y redes sociales y mediante la promoción de la participación de las personas mayores en la vida de la comunidad, como miembros activos de ella. 

 

 

  

Apartamentos tutelados para mayores

 

 

Vivir o residir en apartamentos tutelados para mayores o pisos de alto nivel con servicios es la mejor opción, sin ningún lugar a la discusión, para este tipo de persona, que encara su proyecto vital definitivo. Esta alternativa es una fuente de riqueza personal y calidad de vida porque evita el aislamiento social y desarraigo del propio medio y favorece la integración de las personas en la comunidad. Es la relación clave entre la atención asistencial y creación de un nuevo lugar para vivir que se asemeje lo máximo posible al propio hogar.

 

 

Son un conjunto de viviendas independientes entre sí, pero agrupadas a través de unas zonas comunes que se destinan a la prestación de servicios compartidos. Están integradas en el corazón de la ciudad, con todas las ventajas que ello conlleva por la proximidad y fácil acceso a:

 

 

- Recursos comunitarios como puedan ser hospitales (u otros centros de atención sanitaria primaria) y centros polivalentes.

 

- Centros culturales tales como museos, bibliotecas, salas de exposiciones o auditorios y centros donde poder satisfacer las necesidades espirituales de las personas, como son las iglesias o parroquias.

 

- Lugares donde acudir a disfrutar de actividades de ocio, como restaurantes, cines, teatros, bingos, recintos deportivos, cafeterías o salones de baile.

 

- Tiendas y comercios de todo tipo.

 

- Oficinas bancarias y otras sedes de entidades financieras.

 

- Parques, jardines y otros recursos o servicios de la comunidad.

 

 

viviendas tuteladas

  

Servicios

 

 

La vida y estancia en este tipo de apartamentos, en estas comunidades para personas mayores con alto o muy alto nivel adquisitivo, son, indudablemente, mucho más cómodas, lo que hace aumentar su calidad de una forma muy clara. Facilita que el contacto con la familia, en caso de haberlo, se pueda seguir manteniendo. La independencia y las costumbres adquiridas por estas personas a lo largo de su trayectoria vital tienen garantizada su continuidad y perdurabilidad y el sentimiento de vecindad sigue tan presente como siempre en sus vidas.

 

 

Las personas se sienten protegidas en todo momento, pues hay un servicio de vigilancia privada durante las 24 horas que vela por su seguridad y controla los accesos al edificio, además de recoger la correspondencia de cada apartamento y ayudar a las visitas a encontrar su destino. Pero, a su vez, mantienen su intimidad intacta y no tienen que decirle a nadie dónde van ni de dónde vienen, ni a qué hora hacen algo o lo dejan de hacer. Esto es algo fundamental para que la concepción de sí mismas siga siendo tan positiva. La de ser personas independientes, activas y mentalmente jóvenes.

 

 

Las personas están cuidadas porque tienen a su disposición, día y noche y de forma ininterrumpida, un servicio de enfermería prestado por ATS tituladas y con experiencia. Son profesionales que conocen al dedillo a los usuarios, pues, habitualmente, cada una de ellas atiende en su turno a los inquilinos de los mismos pisos. Hay un espacio físico delimitado para el servicio de enfermería, aunque, si la persona está enferma o momentáneamente indispuesta, acuden ellas a la casa en cuestión. Tomar la presión arterial, administrar inyectables, repartir medicación (si se precisa) o coordinar las posibles visitas médicas son las funciones de las que se encarga, fundamentalmente, este servicio. Estas personas saben, pues, que están en buenas manos, sin tener que acudir al centro de salud con tanta frecuencia, lo que podría significar que se apartaran de otras actividades más placenteras para las que, al recibir la atención en casa, disponen de más tiempo libre. 

 

 

 

apartamentos tutelados

 

 

Cada uno de los pisos está dotado con una completa cocina propia donde las personas pueden elaborar sus menús, en función, única y exclusivamente, de sus gustos, preferencias y necesidades. Asimismo, el edificio cuenta con un restaurante exclusivo de uso privado para los habitantes del inmueble y sus invitados, pensado para los días en los que a no les apetece cocinar o acudir a cualquier otro restaurante. Se preparan menús variados y de elaboración propia (nada precocinado ni tampoco congelado) y se sirven a precio de coste.

 

 

Cualquier pequeña avería es atendida, sin incómodas esperas, ni innecesarios desplazamientos ni tener que abonar honorarios, pues el trabajador que se encarga del mantenimiento y de las reparaciones tiene un pequeño taller en el mismo edificio. Solo hay un coste: el del recambio o repuesto que se requiera (la bombilla que se cambia o el grifo que sustituye al que estaba roto).

 

 

Todos los espacios comunes están siempre, a cualquier hora del día, en un estado impoluto de limpieza. Además, hay un servicio opcional de limpieza en cada apartamento particular y servicio de lavandería, planchado y plegado de ropa. Poder salir a la calle como un pincel, sin haber tenido que hacer la colada, es algo que no tiene precio.

 

 

Además, estas personas tienen la posibilidad de crear y fortalecer vínculos con otras personas en su misma situación. Los vecinos comparten inquietudes y, juntos, pueden salir a disfrutar de todo lo que la ciudad pone a su disposición en materia de ocio, cultura y hostelería, entre otras muchas actividades

 

 

 

Disfrutar de lo andado

 

 

Es una oportunidad para disfrutar de unos años en los que la única premisa es esa misma: el disfrute. Mientras el cuerpo aguante, hay actividades de sobra para divertirse. Sin cargas laborales, sin preocupaciones, con la sabiduría de todo lo aprendido y sin miedo a nada. Es el momento de disfrutar con tranquilidad y de ser felices con todas las letras, en mayúsculas y sin condicionantes. Innegociable. Sobran los motivos, que nadie se atreva a negarles que se lo han ganado. Vivir en apartamentos tutelados para mayores es la mayor garantía para aprovechar la vida hasta el último aliento y en su máxima expresión.

 

 

 

 

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